Mostrando entradas con la etiqueta Parapsicología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Parapsicología. Mostrar todas las entradas

marzo 07, 2008

Glosolalia

El don de lenguas se ha registrado, a lo largo de los siglos, en numerosas culturas y situaciones. Pero, ¿cuál es la causa de estos extraños accesos? El hablar en lenguas -especialmente en la lengua de los fantasmas, antepasados, espíritus, dioses y animales totémicos- todavía figura en el repertorio de los shamanes y hechiceros en las sociedades primitivas de todo el mundo. De hecho no hay otra técnica de comunicación sobrenatural que esté más extendida. La posición que ocupan los shamanes en sus sociedades corresponde más o menos a la de los sacerdotes y los antiguos santos en el mundo cristiano. Desde finales del siglo I d.C., un cristiano corriente que hablara en «lenguas» habría sido exorcizado en el mejor de los casos, o ejecutado en el peor de ellos, por «traficar con el demonio». Pero también algunos santos fueron conspicuos glosolalistas: San Pacomio, abad egipcio, afirmaba que hablaba con los ángeles, y escribía en un alfabeto místico comprensible sólo para aquellos que se hallaban en un estado de gracia especial y bendecidos de la misma forma que él. La alemana Santa Hildegard (1098-1179) hablaba y escribía -con un alfabeto desconocido- un lenguaje extraño que tradujo al alemán. Muestras de él se conservaron, publicaron y analizaron, llegándose finalmente a calificar de revoltijo de alemán latín y hebreo mutilado.

Glosolalia y marginación.

La glosolalia estuvo de moda después de la Reforma -aunque ni Lutero ni Calvino la incluyeron en sus doctrinas. Al parecer, el hablar en lenguas era frecuentemente una expresión de tensión. Por ejemplo, la violenta controversia entre jesuitas y jansenistas, que duró casi 80 años, provocó la aparición de glosolalistas entre estos últimos. Coincidiendo con esto, en aquel período ocurrieron extraordinarios incidentes entre los camisards, franceses protestantes que vivían en las montañas de las Cévennes. Cuando su libertad de culto fue revocada en 1685 y se intentó imponerles la fe católica, se sublevaron. Tres mil de ellos resistieron frente a las tropas monárquicas (unos 60.000 hombres), hasta que finalmente sucumbieron en 1705. La enorme tensión que afectaba a estas comunidades guerrilleras, continuamente acosadas y sujetas a tremendas atrocidades una vez capturadas, dio lugar a sucesos paranormales, incluyendo estallidos de xenolalia. Miles de «pequeños profetas de las Cévennes», niños de 15 meses en adelante, predicaban interminables sermones en un francés excelente, lengua bastante diferente de su propio dialecto holandés.

Algunos camisards emigraron a Inglaterra. Tuvieron influencia sobre los «Entusiastas» ingleses, tal como eran llamados por entonces los Cristianos Carismáticos. Dos generaciones más tarde, Ann Lee, fundadora de la Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo (los «shakers»), hablaba en lenguas. Al ser examinada por cuatro eruditos sacerdotes anglicanos, se dirigió a ellos en varias lenguas aparentemente identificables. Acobardados, sin duda, por los conocimientos de que hacía gala Ann Lee, aconsejaron que se la dejara en paz; pero la persecución la obligó a emigrar a América. En las comunidades de shakers, las danzas rituales, que constituían la principal manifestación de culto, desembocaban a menudo en estallidos de glosolalia. Algo parecido sucedió con los mormones (la Iglesia de Jesucristo de los Santos Modernos): su mismo fundador, Joseph Smith (1805-1844), era glosolalista, y sus artículos de fe afirmaban: «Creemos en el don de las lenguas... (y) en la interpretación de las lenguas.» En una ocasión, un glosolalista mormón pronunció toda una disertación sobre la caza en la lengua de los indios choctaw. Fue inmediatamente interpretada como un relato florido de las glorias que habría de traer consigo la terminación del templo mormón de Salt Lake City. Los mormones modernos consideran el don de lenguas como un fenómeno real, pero de limitado valor espiritual, y es comprensible que la desaprueben. A partir de 1830, no pasó un año sin que alguien hablara en lenguas en algún lugar de la Iglesia Cristiana. En Escandinavia, en los años 1840, se declararon epidemias del llamado «mal del sermón» -«entusiasmo» histérico durante el culto- que incluía la glosolalia. En los años 1850 el gran resurgimiento en la Iglesia Ortodoxa rusa en Armenia dio lugar a una expansión del don de lenguas en aquella zona hasta los años 1900. A finales del siglo se produjeron accesos de glosolalia en sectas del movimiento Carismático pertenecientes a lugares tan apartados entre sí como Carolina del Norte y Estonia.

Una señal del espíritu.
La moda de hablar en lenguas influyó en un grupo de 40 estudiantes de la escuela de Bethel, en Topeka (Kansas, Estados Unidos). Decidieron unánimemente que «lo que les faltaba» en su expepencia cristiana era el bautismo del Espíritu Santo, cuya señal era el don de lenguas. El 31 de diciembre de 1900, un pastor, C. F. Parham, impuso las manos a un estudiante, el cual empezó a emitir un torrente de sílabas ininteligibles. Otros treinta siguieron su ejemplo en días sucesivos. Esto marcó el inicio del moderno Pentecostalismo. Efectivamente, el hecho de hablar en lenguas tiene un lugar señalado en el culto Pentecostalista, pero igualmente importante es el don de la interpretación de lenguas: un fiel comienza a hablar en un idioma que nadie conoce, e instantáneamente otro fiel se pone a traducirlo, aunque tampoco conozca la lengua. Si bien este fenómeno es poco frecuente, no deja por ello de ser extraordinario.Un pentecostalista, Axel Blomquist, relata la siguiente experiencia:«Recibimos la visita de un misionero de la India que nos acompañó a visitar a una familia con la que oramos. Al orar vino el Espíritu Santo sobre mí y empecé a hablar un idioma que nunca había conocido ni hablado antes. Al terminar la oración, conmovido, el misionero dijo: «Esto es algo extraordinario, el hermano Axel acaba de hablar precisamente en el idioma que estamos usando donde yo estoy sirviendo a Dios en la India. Ha sido un mensaje de consuelo y aliento para alguna persona que debe estar agobiada y triste. Un mensaje de perdón y restauración. He observado especialmente cómo el hermano repetía la expresión "oh mujer", fórmula de respeto que se utiliza en la India para hablar a las damas nobles». Esta y muchas otras experiencias espectaculares de este tipo son frecuentes en las iglesias pentecostalistas.De hecho, algunas de estas actividades se hicieron famosas -o escandalosas- entre las dos guerras mundiales. En América se fundó en 1921 la Iglesia Internacional del Verdadero Evangelio, encabezada por Aimée Semple McPherson, cuyo cuartel general se hallaba en su templo de Hollywood. Ciertamente, competía con la propia meca del cine por el atractivo de su presentación del evangelio y la belleza de su coro de «ángeles». En Inglaterra, George Jeffreys llenó el Albert Hall todos los domingos de Pascua desde 1926 hasta 1939 con miembros del Verdadero Evangelio de Elim. Aunque el énfasis sobre el don de lenguas ha disminuido un tanto, todos los pentecostalistas del mundo -que suman unos 20 millones- creen que existe y que es una señal de la presencia del Espíritu Santo. Actualmente, la mayor de las comunidades pentecostalistas, las Asambleas de Dios, poseen congregaciones en casi todos los países, entre ellos España. Varios miembros de la Iglesia Pentecostalista de Barcelona afirman actualmente haber recibido «el bautismo del Espíritu Santo», y haber hablado en lenguas. Sin embargo, según ellos, éste no es el único don del Espíritu Santo. Apoyándose en las palabras de San Pablo (I-Cor XII-4,11), declaran que «hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo». Los otros dones son la sabiduría, la ciencia, la fe, el don de sanar, la profecía, los milagros y la interpretación de lenguas desconocidas. Uno de los miembros de esta Iglesia, E.H.B., de 24 años de edad, declaraba en 1981 que antes de su conversión «el hastío y el vacío eran su pan de cada día» y que «a los 23 años era un hombre acabado y sin ganas de vivir, que creía haber llegado al fin de su camino». Después de haber vivido una vida bohemia, de haber militado en un partido, de haber pasado por la cárcel y por las drogas, conoció el Pentecostalismo, que contribuyó a cambiar su vida.

¿Espíritu Santo o Espíritus?
El don de lenguas continuó manifestándose también en otros contextos cristianos. Fue uno de los signos que afectaron a una famosa estigmatizada, Teresa Neumann, que vivió toda su vida en Baviera. El Viernes Santo de 1926 aparecieron estigmas sobre su cuerpo, y pareció revivir la pasión de Cristo, emitiendo palabras y frases en arameo (algunas de ellas correspondían, al parecer, con toda exactitud a las palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz). Algunos observadores creyeron que estaba en comunicación mediúmnica con algún testigo contemporáneo de la crucifixión de Cristo. Esto enlaza la glosolalia con el mundo del espiritismo. A medida que el espiritismo se desarrollaba durante el siglo pasado, se hacían más frecuentes los estallidos del don de lenguas en médiums. Algunos de estos afirmaban que los espíritus hablaban a través de ellos en lenguas desconocidas para los propios médiums y para todos los presentes, excepto para aquellos a quienes se dirigían los mensajes. Algunas veces ninguno de los asistentes entendía lo que se decía hasta que se pedía la colaboración de un lingüista. Otros médiums eran especialistas en la «voz directa»: palabras del espíritu emanadas del aire que les rodeaba, incluso mientras los médiums estaban conversando con los presentes. Algunos eran también «clarioyentes»: «oían» voces que a menudo hablaban en lenguas que no comprendían, y repetían las palabras lo mejor que podían. Un caso típico fue el de una médium inglesa conocida como Rosemary, que en los años treinta empezó a revelar recuerdos de antiguas encarnaciones, las más importantes de las cuales pertenecía al antiguo Egipto. Un egiptólogo, Howard Hulme, la examinó. Rosemary «oyó» palabras en lengua egipcia, y más tarde Nona, el espíritu de una egipcia que había conocido en su vida anterior, habló a través de ella. Se hicieron grabaciones de algunas de aquellas sesiones. Una vez, durante casi dos horas, Nona contestó las preguntas que Hulme había preparado: en aquella sesión emitía sonidos que parecían ser aspiraciones guturales, consonantes extrañas y construcciones peculiares de una lengua que murió hace 3.000 años. Desgraciadamente, nadie sabe en la actualidad cómo se pronunciaba la antigua lengua egipcia. Un grupo de expertos, tras haber analizado las frases pronunciadas por Rosemary, emitió un juicio ambiguo. A pesar del interés que el don de lenguas ha despertado durante cientos de años, su interpretación permanece todavía abierta.

Lo cierto es que muchos casos han recibido explicación. Cuando las monjas ursulinas de Loudun (Francia) fueron «poseídas» por el demonio en los años 1630, al parecer como consecuencia de un hechizo del que era responsable su capellán, Urbain Grandier, empezaron a balbucear en «lenguas»: se afirmó que hablaban en latín, griego, español, italiano, turco e incluso en la lengua de los pieles rojas. Actualmente se ha podido averiguar que las hermanas, en realidad, padecían histeria, y gran parte de los modernos relatos sobre las «posesiones» de Loudun les atribuyen una mera frustración sexual.Pero, en definitiva, la glosolalia ¿es el producto de niveles subconscientes de la mente? ¿Poseemos todos en nuestro interior un «santo» que habla «con la lengua de los ángeles»? ¿Acaso un médium que habla en una lengua al parecer desconocida para él, está recordando de hecho palabras vistas y oídas durante su vida, que habían quedado almacenadas en el inconsciente? Las modernas investigaciones han contribuido poco a esclarecer estas conjeturas. Tampoco pueden asegurar que los hablantes en lenguas están directamente inspirados por Dios, o que están poseídos por los espíritus de los muertos. Como ocurre siempre, tales explicaciones dependen de la fe que cada uno haya depositado en ellas.

febrero 26, 2008

Lo asombroso inicia con H (entre otras cosas)...

Hematogramas: extraños dibujos, símbolos y grafismos marcados en la piel(o sobre lienzos que han estado adheridos a ella) por efusión de sangre a través de los poros.

Heteroscopia: generalmente se trata de una alucinación. En Parapsicología se refiere a la visión de los órganos internos de otra persona.

Hialoscopia o Catoptromancia: procedimiento adivinatorio por medio de una bola de cristal, espejo o una superficie reflectora cualquiera.

Hiloclastia: acción paranormal que se caracteriza por la materialización y desmaterialización de cuerpos físicos, que pueden así penetrar en recintos herméticos.

Hiloscopia: voz propuesta por Boirac para aquellos fenómenos paranormales en los que la materia interacciona con la mente, como es el caso de la radiestesia (antigua ciencia de obtener información mediante instrumentos como el péndulo, las horquillas y las varillas giratorias. Su uso más frecuente es el de encontrar agua en un terreno, pero también se puede ampliar para obtener información de muchos tipos. Es especialmente útil en el campo de la terapia, para obtener información sobre las enfermedades, pero también puede utilizarse para encontrar tesoros, por ejemplo)


Hiperestesia: agudeza inhabitual de los sentidos en especiales circunstancias. La percepción hiperestésica en una asombrosa agudeza que pueden alcanzar nuestra normales sensaciones.

Hipermnesia: fenómeno de exaltación de la memoria, producido en estado de trance y por personas hipermnésicas con facultades de agudizar el psiquismo, hasta recordar con los más precisos detalles hechos y conocimientos perdidos en la memoria del tiempo.

Hipermnesoglosia: capacidad de recordar, con todo su vigor primitivo, una lengua olvidada.

Hipnosis: sueño artificial provocado. La sugestión y la autosugestión guardan relación con la hipnosis, pero sin que el sujeto haya de estar necesariamente dormido.
Hipotáxico: estado semihipnótico, técnica similar a la de la fascinación.

diciembre 21, 2007

Ley de la serialidad

La fascinación que algunos científicos han sentido por las “casualidades” ha dado lugar a diversas teorías sobre su sentido y el papel que juegan en nuestras vidas. A principios del siglo XX, el biólogo austríaco Paul Kammerer se sintió tan atraído por lo que llamó “coincidencias seriales”, de las cuales coleccionó cientos de ellas durante veinte años; se trataba sobre todo de hechos que tienden a presentarse en secuencias y que él definió “como una recurrencia coherente de cosas o acontecimientos similares que se repiten en el tiempo o en el espacio sin estar conectados por una causa activa”.

Algunas son tan comunes que la sabiduría popular ha inventado refranes para describirlos, como “hablando del rey de Roma, por la puerta se asoma”, “no hay dos sin tres” o “el mundo es un pañuelo”. Un ejemplo aportado por Kammerer nos bastará para ilustrar este tipo de “casualidades”. El 18 deseptiembre de 1916, su esposa esperaba turno en la consulta del médico cuando, al hojear una revista, quedó impresionada con el trabajo de un pintor llamado Schwalbach y pensó en comprarle algún cuadro. En aquel momento entró la recepcionista y preguntó: “¿Está la señora Schwalbach? la llaman por teléfono”. ¿Quería decir esto que la señora Kammerer haría bien invirtiendo en la pintura de ese artista?

Las coincidencias guardan sus mensajes celosamente; en general, sólo pueden ser interpretadas por la persona que las experimenta y ésta nunca sabrá con certeza cuál es su significado. En cualquier caso, Kammerer vio en este fenómeno la manifestación de fuerzas inexplicadas en acción, e incluso escribió un libro, La ley de la serialidad, en el cual afirmó que dichas fuerzas posiblemente actúan de acuerdo con un principio universal de la naturaleza, tan fundamental y desconocido como la gravitación universal antes de ser descubierta. Este principio físico operaría, según él, independientemente de la ley de causa y efecto y nos llevaría “directamente a la imagen de un mundo caleidoscópico que tiende a reunir siempre los factores semejantes”.

El asombro y desconcierto que producen las coincidencias recurrentes también queda patente en las historias en las cuales se repite un hecho, como la sucedida a los actores Michael Caine y Charles Chaplin. Ambos nacieron en Kensington, un barrio del sur de Londres; y, en las dos únicas ocasiones en que Caine sintió nostalgia de su antiguo barrio y decidió visitarlo de incógnito, se encontró “casualmente” con Chaplin, que también estaba dando un paseo nostálgico.

Existen historias aún más raras denominadas “salto en el tiempo”, como la que ilustra la experiencia del chófer de autobús británico D. J. Page. Durante la II Guerra Mundial, éste vio como su correspondencia era entregada por error a otro hombre llamado también Page y cuyo documento de identidad tenía el número 1509322, mientras que el suyo era el 1509321. Tiempo después de terminar la guerra, Page fue a reclamar a Hacienda los excesivos impuestos deducidos de su salario. Y comprobó que habían confundido su nómina con la de su viejo “amigo desconocido” Page, cuyo número de carné de conducir era curiosamente 29222, mientras el suyo era 29223.

Existen asimismo “resonancias” como la ocurrida al actor Malcom McDowell, mundialmente famoso por haber sido protagonista de La naranja mecánica. McDowell comenzó su vida laboral vendiendo café, y representó el papel de un vendedor de café en la película Un hombre de suerte que habría de saltar a la fama.

La “resonancia” se produce a veces de forma espectacular entre personas muy distantes. Es el caso de dos gemelos de Ohio cuya historia fue relatada en 1980 por el Reader ’s Digest. Tras ser adoptados por familias distintas y vivir alejados durante 39 años, se conocieron y descubrieron que los dos se llamaban Jim; ambos habían estudiado diseño industrial; se casaron con mujeres llamadas Linda y tuvieron hijos llamados James; se divorciaron y se volvieron a casar con mujeres llamadas Bety y, por si fuera poco, cada uno tenía un perro llamado Toy. ¿Quiere decir esto que los gemelos permanecían unidos a través de la distancia por un hilo tan sutil como desconocido?

Más fáciles de interpretar son las coincidencias recurrentes que trasladan los hechos “de la ficción a la vida real”, porque en ese caso parecen confirmar que la imaginación del escritor está inspirada por las musas. Así, cuando Norman Mailer comenzó su novela Barbary Shore, no sabía nada de espías rusos. Pero su protagonista se convirtió paulatinamente en uno de ellos. Acababa de terminar la obra cuando, en el mismo edificio donde vivía, fue detenido el espía ruso Rudolph Abel. Este caso es incluso mucho menos extraño que la exacta predicción que los ficticios astrónomos de Liliput, país que Swift inventara en Los Viajes de Gulliver, hicieran de la órbita y el diámetro de los satélites de Marte, un siglo y medio antes de que éstos fueran descubiertos. Asimismo, en 1838 Poe describió, en Las aventuras de A. Gordon Pym, el fallecimiento de un grumete llamado Richard Parker, devorado por los supervivientes de un naufragio. Y, en 1884, el periódico The Times relataba la muerte de un grumete del mismo nombre y en idénticas circunstancias que las imaginadas por el escritor.

noviembre 21, 2007

Sincronías

Carl Gustav Jung reparó en un tipo de casos conectados de forma tan significativa que el azar representaba un grado de improbabilidad demasiado alto. El psicólogo pensó que estaban conectados por un principio que denominó “sincronicidad” y que, por definirlo de forma concisa, sería “la concurrencia no casual de un suceso psíquico y otro físico, que desafía la ley de la probabilidad y tiene sentido”.

En una ocasión, Jung estaba tratando a una joven que le contaba el haber soñado con un escarabajo dorado. De pronto escuchó un ruido en la ventana, a sus espaldas. “Me levanté - escribe él mismo -, abrí la ventana y cogí al vuelo, en el momento en que entraba en la habitación, un insecto que era lo más semejante a un escarabajo dorado que pudiera hallarse en nuestras latitudes”. ¿Qué había llevado al insecto a meterse en una habitación oscura justo en esos momentos?. El hecho de que el escarabajo sea, en culturas como la egipcia, un símbolo de renacimiento y que a partir de ese día la joven mejorara de su dolencia, hizo pensar al psicólogo que el insecto había aparecido como un mensaje arquetípico surgido del inconsciente: una señal para indicar que al fin ella podía iniciar el proceso de transformación buscado. Ello le llevó a pensar que esta clase de sincronía provenía de algún mecanismo desconocido. Aunque, por otra parte, acabó razonando que, cuando los hechos fortuitos parecen tener un significado simbólico, dejan de ser coincidencias para la persona interesada, ya que la psique puede estar actuando sobre la realidad externa para causarlos. Una explicación que, por cierto, nos sitúa ante el enigma que plantean las extrañas y desconocidas relaciones entre la mente y el mundo llamado “objetivo”.

El hombre occidental, acostumbrado a verter su mente en cosas concretas, rechaza de antemano esta sensación, tan contraria a la estructura de la lógica de su pensamiento, y se refugia en la comodidad de negar sentido alguno a las casualidades. Los chinos, por el contrario, consideran que éste es “el mundo de las 10.000 cosas”, de modo que un suceso cualquiera no puede explicarse sino por una multiplicidad de armonías y desarmonías simultáneas, y no por una simple relación de causa-efecto. En su visión de la naturaleza como un todo orgánico no existen fronteras entre el microcosmos y el macrocosmos, entre el ser humano y el universo en que se desarrolla su vida. La conexión entre dos acontecimientos no es para ellos de causa a efecto, sino de homología entre dos fenómenos que ocurran en el mismo instante. ¿Estoy triste porque el cielo esta nublado, o está nublado el cielo porque estoy triste?Para la visión clásica china del mundo, expresada en el taoísmo, ambas preguntas carecen de sentido.
Si queremos entender el concepto junguiano de sincronicidad -directamente inspirado en el taoísmo-, hemos de imbuirnos en esa peculiar sensación que despierta, por ejemplo, la pintura china, donde paisaje y estado de ánimo forman un todo indisoluble, o reflexionar sobre la hipótesis Gaia: la Tierra sería un ser vivo del que formamos parte, y no un simple mecanismo de relojería, como sostiene ese planteamiento dieciochesco y “racional” que todavía predomina en occidente. Si el espacio y el tiempo son percepciones subjetivas, y la realidad es otra cosa -hipótesis de trabajo que plantea Jung-, es posible suponer que esa percepción espacio-temporal pueda estar condicionada por la psique. De modo que cuando una imagen llega a la consciencia coincidiendo con un fenómeno “exterior”, la psique percibe un significado de esa yuxtaposición de acontecimientos. Pero, ¿existe también un significado “fuera” de la psique? Jung ha sido el único científico del siglo XX que se ha atrevido a formular una pregunta de tal calibre.

¿Quién mueve los hilos de las casualidades al otro lado del escenario? Ante el lector dejo la tarea de reflexionar sobre si unas y otras coincidencias son proyecciones de nuestra mente o la manifestación de un principio no casual invisible y secreto que rige nuestro destino y el de todos los seres, poniendo orden en el caos aparente de nuestras vidas, o determinando, sin que nos percatemos, algunas decisiones cruciales que pensamos son el resultado de nuestra libre elección o del azar. Desde ahora, cuando Ud. vaya a decir: ¿Qué casualidad, no? píenselo dos veces, pues puede ser que no lo sea.

UN BREVE TEST: ¿Le ha ocurrido a usted?
Reproducido del libro Conectar con el fluir de la vida, de Charlene Belitz y Meg Lundstrom, Ed. EDAF

Alguna vez…
Cuente el número de preguntas que responda afirmativamente:

1) Llegaba tarde a alguna parte, pero todos los semáforos se han ido poniendo verde a su paso.
2) Pensaba llamar por teléfono a alguien y esa persona le ha llamado antes.
3) Necesitaba dinero y éste ha aparecido como por arte de magia: lotería, herencia, préstamo, trabajo…
4) Ha encontrado aparcamiento a la primera en la calle más ajetreada de la ciudad un sábado por la noche.
5) Descubrió de pronto información que necesitabadesesperadamente.
6) Vio a un amigo en un sitio totalmente inusual.
7) Halló un objeto perdido de forma inesperada.
8) Experimentó una serie de coincidencias que parecían llevarle a un lugar en particular.
9) Estuvo en el momento adecuado para rescatar a alguien o ha sido rescatado por casualidad.
10) Se enfrentó con una dificultad para luego descubrir que era positiva para usted.1
11) Pensó en una pregunta y recibió la respuesta justa.en la radio, la televisión, un cartel publicitario o la conversación con otras personas.
12) Descubrió que una coincidencia confirmaba la direcciónen la que iba.

Solución:
00-04: Aún no se ha abierto a la magia de la sincronicidad.
05-08: Ha empezado a notar que ahí afuera pasa algo interesante.
09-10: Sigue los signos y presta atención a su entorno.
11-12: Está preparado para enseñar a otros cómo entrar en el flujo de la vida y percibir las coincidencias.