diciembre 01, 2008

El fuerte de Alfonso XII

El Fuerte de San Cristóbal o Fuerte de Alfonso XII es una increíble fortaleza militar construida en el interior del monte Ezcaba, a unos pocos kilómetros de distancia de Pamplona (Navarra, España). Este impresionante lugar, que bien podría ser el escenario de una película, fue construido entre finales del siglo XIX y principios del XX como lugar defensivo y de control de la ciudad, aunque nunca se llegó a utilizar realmente, y se convirtió en prisión de 1934 a 1945.

Esta fortaleza fue proyectada por el coronel de Ingenieros Miguel Ortega y dirigida por el comandante de Ingenieros José de Luna. Las obras se prolongaron desde 1878 hasta 1919. Se realizó tras volar la cumbre del monte y así poder excavar hacia su interior. Son tres pisos que no se pueden apreciar desde el exterior. Sus muros además están cubiertos por dos metros de tierra que lo protegen y hace que sea imposible imaginar su arquitectura interior. Se encuentra rodeada por un extenso foso que impide el acceso de un hipotético ataque de la infantería. Tiene una extensión de 615.000 m² de terreno, de los cuales 180.000 m² son de fortaleza.


Finalizada la Revolución de octubre de 1934, centenares de prisioneros asturianos y eibarreses fueron encerrados en estas galerías. Desde el principio, la falta de higiene y salubridad provocaron denuncias, con exigencias de traslado de los presos y del cierre de la edificación como penal. En septiembre de 1935, estas malas condiciones llevaron a la muerte de un miembro de la CNT de Santander, que motivaron paros en Pamplona. La muerte de otro preso produjo posteriormente protestas en toda España y un motín en el Fuerte, que fue reprimido, mientras en Pamplona era secundado por un paro general, y numerosos ayuntamientos solicitaron el cierre del penal y el traslado de los 750 presos a otras cárceles. Los traslados se iniciaron de forma tímida en noviembre. En febrero de 1936, tras el triunfo del Frente Popular se decretó una amnistía para los presos políticos, de los que 400 estaban en el fuerte de San Cristóbal. Al salir los presos denunciaron las condiciones en las que estaban y culpabilizaron al ya ex ministro de Justicia Rafael Aizpún. A partir del golpe militar de julio de 1936, en el que Navarra quedó bajo el control de los sublevados, volvió a llenarse el penal, y en pocos meses ya tenía una población de unos 2.000 presos. A muchos de ellos, sobre todo navarros y algunos riojanos se les anunciaba la "puesta en libertad" y cuando iniciaban el descenso del monte eran abatidos.


Entre el 1 de enero de 1937 y el 6 de julio de 1945, fecha del cierre como penal, consta la muerte de 305 presos, por motivos variados, predominando la "anorexia" y los "paros cardíacos". Muchas de ellas estaban relacionadas con la tuberculosis, ya que era centro receptor de otras cárceles con presos convalecientes por esta enfermedad como "Sanatorio Penitenciario". En el listado hay 25 en los que figura "traumatismo" como causa de la muerte. Estos habían sido fusilados, veintiuno de ellos el 1 de noviembre de 1936 y los otros cuatro el 17 de noviembre del mismo año. La mayor mortalidad se dio en los años 1941 con 51 personas y 1942 con 61. Aunque aún no hay constatación, todo apunta a que en esta prisión también se produjeron sacas al inicio de la guerra, como la constancia de que en el mismo día, el 1 de noviembre de 1936, hubiera 21 muertos por "traumatismo". A todo lo anterior hay que añadir los 225 muertos en relación con la fuga del fuerte en el año 1938. Asun Larreta, presidenta de la Asociación de Fusilados de Navarra, refiere que a todas estas cifras hay que añadir unos 200 desaparecidos, que no constan en los archivos y que en su mayoría fueron asesinados.

El ejército lo abandonó en 1987, quedando un retén militar de vigilancia hasta 1991. En estos momentos se encuentra abandonado, siendo aún propiedad del Ministerio de Defensa. El fuerte ha sido declarado "Bien de Interés Cultural" por la Dirección General de Bellas Artes en el año 2001. Desde septiembre del 2007 la Sociedad de Estudios Aranzadi, la Sociedad Cultural Txinparta junto con la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra están procediendo a la exhumación de cadáveres en una zona próxima al fuerte. Este lugar lo tenía referenciado como posible cementerio José María Jimeno Jurío. En principio se procederá a la exhumación de unos 25 de los 131 cuerpos enterrados en este lugar. Los restos óseos encontrados hasta ahora presentaban a la altura de las rodillas una botella y en su interior datos personales del fallecido. Sin embargo, los corchos que las tapaban se han deteriorado en una gran parte de ellas, habiéndose perdido la información. Los restos enterrados en el lugar son de personas que murieron en este recinto carcelario entre los años 1941 y 1944 a causa de diversas enfermedades respiratorias, como tuberculosis o neumonía. El Congreso de los Diputados en noviembre de 2007, por iniciativa de Nafarroa Bai, aprobó la inversión de 500.000 € para tareas de limpieza y acondicionamiento para evitar el derrumbe del mismo y para realizarlas a lo largo de 2008.

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